21 septiembre, 2012

Competir para compartir


Desde pequeño siempre se me ha incitado a ser el primero.  Hay que ser el mejor en los estudios, en los deportes, en todo, eso para ser apreciado y ganar, para recibir admiración y ser reconocido. Es decir siempre se me ha enseñado a competir.

Efectivamente la competitividad tiene sus ventajas: el deseo (la necesidad) de ser el primero nos lleva a realizar esfuerzos, a ir hasta el límite de nuestras fuerzas. Esto permite luchar contra la pereza o contra un cierto dejarse llevar. La competitividad activa las energías; favorece el desarrollo de las posibilidades del ser humano y, por eso mismo, las posibilidades de toda sociedad y de toda humanidad. Pero si algunos ganan, hay otros que pierden. La cultura lleva entonces a despreciar a los que no triunfan, a los que no pueden triunfar. La fuerza, la capacidad y la perfección pasan a ser los únicos valores. El que no puede triunfar carece de valor; está descartado. Este desarrolla  entonces una imagen herida de sí mismo, se desanima y se siente incapaz, impotente, sin valor.
Creo que ganamos o perdemos en cuanto sacamos la lección de nuestras victorias o derrotas, somos seres llamados a reflexionar sobre nuestras vidas y no caer en un simple triunfalismo superficial. La lección aprendida es nuestra manera de medir si aprendimos a competir para compartir. 

06 junio, 2011

Si tienes deseo, tendrás victoria

Descúbrete, no te de miedo; tu vida está cansada de las privaciones de la vida diaria, de los días que nada producen, de las penas y sufrimientos que parecen ser el destino del hombre sobre la tierra.
Lo esencial e importante de ese descubrimiento es saber lo que deseas, formar en tu mente una imagen clara y precisa. Por extraño que parezca, muy pocos sabemos lo que queremos. La mayor parte de nuestras luchas son de manera vaga, como si esperáramos que algo apareciera.
Es necesario tener bien claro lo que quieres para poder obtenerlo, tienes en tu mente un tesoro divino, ilimitado, que abriga ese deseo tuyo. Es allí donde tienes todo el poder, ese don Divino que habita dentro de ti.

01 junio, 2011

Tu Imaginación... Causa y Efecto

La fuente y el poder creativo del hombre está en su imaginación, ésta lo eleva sobre el nivel de los demás y le da dominio propio. Es el poder de formar imágenes dentro de nuestro ser. La imaginación nos permite ver a través del aspecto de una cosa, lo que esa cosa realmente es.
En realidad hay una ley muy cierta causa y efecto, que convierte lo sueños en realidades. Es esa ley de visualización, la que ordena que se haga real en el mundo exterior, todo lo que se encuentra en el mundo interior.
Ciertamente puedes hacer tus imágenes mentales suficientemente claras, mírales todos los detalles y el poder que tú tienes en tu mente se encargará de hacerlas realidad para ti. Si quieres ser gerente de una empresa, visualízate sentado en la silla del gerente, manejando los negocios de la compañía como creas que se deben manejar.
Si tú puedes formar en tu mente lo que realmente quieres con todos sus detalles, lo encontrarás. Recuerda que él único límite es el que tú mismo te señales.

28 mayo, 2011

La Decisión compromete la Libertad

Al hacernos conscientes, podemos asumir nuestra realidad personal y escoger el camino. Aquí viene la decisión, expresión de nuestra libertad. Tiene una cara dolorosa: cuando yo escojo un camino, me corto de los otros. Tiene también una cara alegre: escojo lo que veo como el más conveniente para mi vida, es decir soy libre de hacerlo.
Existen pequeñas decisiones. Se van dando sin descanso, y casi sin darnos cuenta. Vista cada una aislada del proceso, parecen no tener gran trascendencia. Son pequeños giros al timón en medio de un viaje largo. Pero el secreto está en que deben ser vistas como las grandes decisiones que son las que marcan el rumbo de la vida. Porque dentro de las decisiones grandes las pequeñas van manteniendo fijo el rumbo, en medio de todas las corrientes que chocan contra el barco y pretenden adueñarse de su destino.
Unas decisiones son hacia fuera mientras que otras son hacia dentro, las dos son necesarias. Yo puedo escoger los pensamientos y sentimientos que me construyen.  Las decisiones solo tienen un peso, cuando son confirmadas por Dios como voluntad suya, porque entran dentro de un proyecto Divino.